El ramo de flores cortadas que metemos en un jarrón con agua, a parte de ser el ornamento burgués por excelencia, es también, a poco que nos fijemos, un intento dramático de retrasar el momento de la decadencia y la muerte, como lo ha sido siempre el propio arte. El jarrón con flores y el cuadro comparten el afán de estirar la vida, y ambos tienen el fracaso como horizonte, pero mientras éste llega ¡¡pintemos flores!!

"De buenas intenciones está el infierno lleno". Descagar PDF.