JORGE DIEZMA

 

(...)  Los cuadros son unas cosas que cuelgan en las paredes y que a veces, con fortuna, guardan una relación emotiva especial con uno, y es a través de ella como llegamos al conocimiento que una pintura nos pueda ofrecer. No existe la labor crítica del arte. No genera dinámica social de cambio alguno, no sirve para unir a los oprimidos ni para la lucha de clases. En ese sentido el arte es en realidad un lugar de desactivación del potencial político. Por eso en el arte se puede decir cualquier cosa: porque no pasa nada.


   Es indudable, en cualquier caso, que todos nosotros hemos disfrutado y disfrutamos del arte, y que esas experiencias pueden ser de gran importancia para cada uno. Pero se trata de experiencias personales vehiculadas por una identidad común. Las obras de arte ya no tienen la capacidad de generar cohesión social, no están ancladas a las comunidades concretas ni a sus rasgos distintivos. Para que podamos disfrutar del arte tenemos que generar comunidad, y ésta hoy se tiene que construir desde otro lugar, porque el contenido del arte desde el romanticismo es la contradicción, que dificulta el hermanamiento, ya que siempre está diciendo: soy a la vez esta cosa y la contraria. Sólo hay que pensar en el urinario de Duchamp, en la bandera de Jasper Johns, o en las cajas de brillo de Warhol.


   Para que una obra llegue a un individuo, ambos tienen que pertenecer a una cultura en la que se integran, y la obra ha tenido que adquirir su significado para una comunidad concreta por medio del recorrido, muchas veces azaroso, que hace dentro de ella. Las obras de hoy están dirigidas a la comunidad del arte mismo, y la ideología que apuntalan es el neoliberalismo.

Jorge Diezma

Fragmento "De buenas intenciones está el infierno lleno". Descagar PDF.

 

Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
Imatge
 

QUIERO RECIBIR MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTA OBRA

 

de JORGE DIEZMA